familia cies

Siguiendo el Proyecto Roma las familias CIES aprenden que la convivencia democrática en la familia es una forma de maduración social. Se vive democráticamente, propiciando un espacio de participación real en la toma de decisiones de todos los componentes familiares, por eso son tan importantes establecer normas de convivencia basadas en la confianza que se tiene que dar entre todos los componentes familiares, en el respeto mutuo y en el diálogo permanente en casa. Al igual que el colegio el hogar debe ser una comunidad de convivencia y aprendizaje. Desde la edad más temprana, los hijos e hijas deben aprender, sin necesidad de enseñarlo, sólo viviendo, que todos ayudamos en las tareas de casa.

Los valores no se enseñan, se viven al construir la vida de convivencia en casa, conversando sobre cuáles deben ser las normas de convivencia, mismas que deben ser lo más equitativas posibles y basadas en la libertad de todos los componentes familiares.

Las normas familiares no son una relación de ‘cosas’ que se deben poner en un corcho en la cocina, sino sino que cada miembro debe asumir su responsabilidad. Es decir, que el incumplimiento de una norma conlleva que los valores que deben emerger en la convivencia familiar no salgan a la luz.

¿Cómo debemos organizar un hogar para que éste sea un lugar de respeto, confianza y diálogo?

Aún cuándo cada familia es diferente debe haber unos principios básicos y fundamentales que nos haga decir que vivimos en familia. Donde se entrelacen nuestros deseos y emociones, donde tengamos oportunidad de intercambiar experiencias y vivencias diarias, donde ante acontecimientos o hechos familiares cada cual pueda expresar su punto de vista, etc. Como consecuencia de este primero deberíamos establecer una serie de normas. Estas normas podríamos dividirlas en:

a) Normas dentro de casa

La educación familiar tiene que permitir que sus miembros sepan cómo piensa cada uno de ellos, cómo se comunica, cómo siente y cómo actúa, aprenderemos a darle significado a los comportamientos de nuestros familiares. convirtiéndose cada componente familiar en un ser necesario. Nos vamos haciendo seres ‘con historia’ dentro de la casa, así el hogar se va construyendo como un entorno cultural.

Esta cultura que se va generando en casa debe ser diferente según se refiera a espacios comunes (salón, salita de estar, cocina, baños…etc.,) o espacios propios (habitaciones de cada cual). En los espacios comunes se han de establecer normas para toda la familia, en los espacios específicos las normas son propias de cada cual. Hay que establecer normas para las comidas y el modo de comer en casa. Normas para irse a la cama, normas para los momentos de intimidad de los padres, las tareas en casa, de las compras o de cualquier responsabilidad que haya.

La educación en las familias separadas y divorciadas no puede ser permisiva en un caso y en otro ‘severa o disciplinada’, sino que las normas deben ser iguales, sólo que en contextos diferentes. Debe primar la racionalidad y no el interés personal y mucho menos la seducción o el chantaje afectivo.

b) Normas fuera de casa.

La cultura cívica y ciudadana debe ser semejante a la generada en el hogar, hay unas normas sociales que debemos respetar y que nuestros hijos e hijas deben saber y cumplir.

c) Normas en casa de familiares y amigos

En casa de los abuelos y de otros familiares y amigos se han de dar las mismas normas de casa. Nuestros hijos deben saber que se regirán por las mismas normas de casa y, además, si hay alguna norma específica en el contexto al que vamos deben saberla y si no la saben deben preguntarla. Si las normas de los hijos son de respeto, confianza y saber conversar no va a generar ningún problema, sólo se acomodarán a lo nuevo de cada hogar. La base de la convivencia en todas partes son las normas generales y las específicas se aprenden en cada lugar. Es muy interesante saber que la educación de cada niña y de cada niño está mediatizada por la cultura de su familia, de sus pensamientos y comportamientos.

 

Probablemente algunos padres disientan de estas palabras, muy bien
¿cómo consideran ustedes que debe ser? Conversemos, para eso estamos.